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Ultima actualización: 04/02/2010
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ALZHEIMER: GUÍA BÁSICA DEL CUIDADOR
Vestir y arreglar
Bañar y lavar Guardar el secador y la maquinilla de afeitar y hacer que los use solamente cuando el cuidador esté delante. Usar alfombras antideslizantes en el interior de la bañera. Si no se dispone de plato de ducha, colocar asideros para ayudarle a que se meta en la bañera. No dejar que el enfermo entre y salga solo de la bañera. Procurar que los grifos de agua caliente y fría estén bien identificados, ya que por lo general los enfermos tienen disminuida la sensibilidad y son muy frioleros por lo que aumenta el riesgo de producirse quemaduras. En el mercado existen los llamados asientos geriátricos para el interior de la bañera, que permiten sentarse si el paciente se cansa o para lavarse los pies. Si no se tiene posibilidad, puede servir un taburete de plástico no muy alto y que mantenga la estabilidad dentro de la bañera. Si el enfermo ya no es capaz de entrar en la bañera, se le puede asear de pie apoyado en el lavabo o en la cama según su grado de deterioro general. Para ello, conviene preguntar a un especialista cómo se realiza esta técnica. Además de respetar al máximo la intimidad del enfermo, hay que tener en cuenta sus hábitos higiénicos, es decir, cuándo se afeitaba, cuántas veces a la semana se aseaban, si lo hacían por la mañana o por la noche. Resulta beneficioso hacer del baño un momento relajante y lúdico, por lo que se puede poner música suave, de su época y dejarle que juegue en el agua. No dicustir con el paciente la necesidad de bañarse si no quiere hacerlo. Es mejor esperar un rato y volver a intentarlo en otra ocasión. Para animarle, conviene reforzar su imagen: decirle lo guapo o lo limpio que está entre piropos. Aprovechar el momento del baño para observar el estado de la piel en busca de heridas, enrojecimientos y hematomas. Ayudarle a secarse bien, sobre todo los pliegues cutáneos, como las ingles, las axilas, los pliegues entre los dedos y debajo del pecho. Invitarle a colocarse delante de un espejo para que termine de arreglarse.
Consejos para la alimentación del enfermo Si pide algún alimento entre horas, lo más conveniente es fruta, zumo, o incluso distraerle con otra actividad. Si esto sucede de continuo, distribuir su alimentación en más comidas de menor cantidad cada una. Pedirle que colabore a la hora de poner y recoger la mesa. Poner la mesa de forma sencilla y con vajilla irrompible y adecuada. Por ejemplo, los platos han de ser grandes y de un solo lor para que pueda distinguir las raciones. Evitar las distracciones, como por ejemplo la televisión. La dieta debe ser variada. También es muy importante que beba líquidos. Si se ensucia, no hay que regañar. Para evitar que se manche, ponerle una bata o babero largo. Si no sabe utilizar los cubiertos, dejar que coma con las manos. Comprobar siempre la temperatura de los alimentos. Si el enfermo se levanta continuamente de la mesa, se le puede colocar entre la mesa y la pared. Si no abre la boca, resulta útil tocarle en la barbilla o en los labios con la cuchara, pudiendo también recurrir a la imitación. Si el paciente presenta riesgo de atragantamiento, se ha de tener en cuenta que, en general, le costará menos tomar alimentos semisólidos que los líquidos.
Consejos para el uso del WC Procurar que el baño se encuentre cerca de la habitación donde pasa la mayor parte del día. Hacer que el enfermo vaya al servicio aproximadamente a las mismas horas todos los días, aunque no tenga ganas de hacer nada y mantenerle allí sentado un rato. Restringir la ingesta de líquidos dos horas antes de acostarle, para que no se orine por la noche. Observar comportamientos que indiquen que desea ir al WC. Colocar asideros en la pared específicos para el WC.
Consejos para dormir al enfermo
Consejos para mantener la movilidad del enfermo Poner música dinámica y animarle a bailar moviendo todo el cuerpo. Realizar ejercicios sencillos como aplaudir, agitar un pañuelo o decir adiós con la mano resulta muy útil. Procurar al enfermo la ayuda necesaria para poder desplazarse con la mayor autonomía posible. Antes de realizar los traslados en sillas de ruedas, probar a utilizar un bastón, ayuda humana o un andador.
Consejos para evitar el riesgo de pérdida del enfermo Colocar un colgante musical encima de la puerta, de tal forma que si el enfermo consigue abrirla, se pueda dar cuenta. Es útil el uso de pulseras o collares donde se indique la enfermedad que padece y el número de teléfono o dirección donde deben llevarle si alguien lo encuentra. Avisar a los amigos, comerciantes y vecinos del barrio de la enfermedad que padece para que avisen si lo ven solo.
Consejos para evitar el riesgo de caída Revisar también el estado de la vista. Conviene tener pasamanos en los pasillos. También es posible que pueda caerse de la silla al quedarse dormido o, por el contrario, a causa de la inquietud. Para evitarlo, procurar tener sillas pesadas, con brazos laterales y, en caso de que se duerma, arrimarlo a una mesa colocándole los brazos apoyados en ella. Procurar ordenar la casa, dejando espacios amplios y sin obstáculos en las zonas habituales de paso. Asegurarse de que en la vivienda hay una iluminación adecuada. Colocar bandas antideslizantes en las escaleras, de un color que destaque, de tal forma que el enfermo pueda identificar los cambios de altura. Eliminar las alfombras o fijarlas al suelo.
Consejos sobre la seguridad en el hogar del enfermo Los cables de los sistemas eléctricos deben estar correctamente colocados en trayectos altos y tapados. Colocar también protectores en los enchufes. Guardar bajo llave los objetos punzantes, cortantes y peligrosos en general. Sustituir la cocina de gas por una eléctrica. Tener el gas cortado cuando no vaya a utilizarla. Cubrir las estufas con muebles protectores, asegurándose de que están bien sujetadas a la pared. El enfermo puede olvidarse un caño (grifo) abierto; por tanto, procurar tener cerradas las llaves de paso del agua cuando no haya nadie más en casa. Si se van a realizar cambios en el hogar, procurar no llevarlos a cabo de forma brusca para no desorientar al enfermo. |
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