
Originalmente,
la danza del dragón, surgida durante la dinastía Han
(206AC – 220DC), era una ceremonia de respeto a los
antepasados y de petición de lluvia al cielo, la
cual devino luego en una recreación. Más tarde,
durante las dinastías Tang (618-907) y Song
(960-1279), la danza del dragón
era ya muy común en las festividades del Año Nuevo y
otros eventos festivos.
El Dragón de
cien hojas de Tianping
Rodeada de
montañas verdes y lagunas de loto, la aldea Tianping
está ubicada a 60 kilómetros al noroeste de la
ciudad de Huzhou, provincia de Zhejiang.
En vísperas de la
cosecha otoñal se realiza el espectáculo tradicional de la Danza del Dragón.
Antes, los vecinos celebran un sacrificio en
homenaje al Dragón, desconocido en otras provincias
de China.
Se trata de algo
tradicional y que observan todos los miembros de la
aldea: rendir homenaje a cualquier dragón antes de
hacerlo danzar, aún cuando se trate de un dragón
hecho en la casa de un aldeano. Los ancianos
aseguran que sólo los dragones homenajeados traen
buenas cosechas así que los vecinos siguen
rigurosamente los ritos de la Danza de Dragón desde
hace más de un siglo.
Estos ritos se
celebran a pleno sol, mientras que la danza del
dragón se baila bajo la luz de la luna y normalmente
sobre los campos de labranza y ante hogueras
encendidas. Ahora, los labradores, vestidos con
trajes típicos para la ocasión, demuestran gran
habilidad para agitar el enorme dragón igual a la
que tienen para manejar sus azadones.
La clave de la
danza radica en el manejo de la cabeza del animal
mitológico. Actualmente el mejor danzador de la
aldea es Tanyong, miembro de la tercera generación
de la familia cabeza del dragón de la aldea de
Tianping. Tangyong aprendió de su padre la danza de
la cabeza del dragón a los 16 años y ya más de diez
años de experiencia. Su
padre, un veterano y ejemplar danzador, guarda
todavía como un tesoro de familia el dragón con que
exhibió su arte hace diez años en Beijing, aunque se
le ve algo gastado. Para él fue una experiencia
inolvidable.
La fama de la
danza del dragón de la aldea Tianping comenzó con la
generación del padre de Tanyong porque se
perfeccionó notablemente tanto la hechura del dragón
como la técnica de la danza. Con la orientación de
expertos, ésta llegó a ser un arte muy diferente al
juego tradicional que habitualmente llevaba a cabo
este pueblo.
El padre de
Tanyong tenía más de treinta años de experiencia en
el manejo de la cabeza del dragón cuando a los 45
años dejó el puesto a su hijo. Ahora, como
entrenador del equipo de danzadores de la aldea,
compite a veces con él.
Estas
competiciones entre padre e hijo proporcionan a los
vecinos la oportunidad de contrastar que la técnica
de ambos es pareja aunque el estilo sea diferente.
El viejo Tan juega de manera fina y fluida, mientras
que su hijo es más impetuoso. Viendo la agilidad de
movimientos de la cabeza del dragón en manos del
joven Tan, sorprende saber que este objeto pesa 7 u
8 kilos. En una danza completa la cabeza del dragón
tiene que moverse de izquierda a derecha cerca de
cien veces.
Los danzadores
son todos muchachos fuertes y ágiles y el cabeza del
dragón tiene que estar además dotado de inteligencia
y sentido musical, así que son muy
pocos los chicos
que se ofrecen a ser la cabeza a pesar de que se
trata de un puesto muy reconocido.
Preguntamos a
Wang Hanwen,vecino de Tianping: ¿Cómo ves la técnica
de la danza del dragón? Wang nos dijo: Muy difícil.
Le preguntamos: ¿En qué consiste esa dificultad? Y
Wang nos contestó: el dragón es muy pesado y no
puedo aguantarlo mucho tiempo.
En el distrito de
Changxing, prefectura de Huzhou, el viejo artesano
Shi Yulou es muy conocido gracias a su arte de
fabricar dragones.
La fama de Shi
Yulou se debe a que la mayoría de los dragones de
cien hojas que usa la gente del lugar nace de sus
manos. Además es el artesano más veterano aunque se
trata de un arte tradicional y popular de la zona.
Shi trabajaba en
un conjunto artístico de ópera local y se encargaba
de los accesorios cuando era joven. Entonces ya
sabía del dragón de cien hojas de la aldea Tianping
aunque todavía no lo había visto con sus propios
ojos. Hace 23 años participó en la confección de un
dragón de cien hojas y de inmediato sintió un gran
interés por este arte. Poco después fundó un taller
y se dedicó junto a sus familiares a la confección
de dragones de cien hojas tipo Tianping.
Como el encanto
de este arte consiste en el incesante movimiento del
dragón, se necesita un material especial que sea
resistente, colorido y, sobre todo, ligero. Shi
empieza a estudiar más a fondo los materiales
ideales y la tecnología de la confección.
La tecnología de
la confección del dragón de cien hojas es bastante
complicada. Por ejemplo, la composición de su cabeza
necesita más de 80 materiales diferentes y 130 pasos
tanto para su molde como para su pintura. La hechura
del cuerpo cuesta más trabajo y lleva más tiempo.
Primero se hacen unos círculos de mimbre de bambú
con un diámetro de 40 centímetros sobre los que se
montan ocho armazones de 17 centímetros de alto en
forma de pétalos de loto o de mimbre de bambú a los
que se adhieren pedazos de tela sobre los pétalos.
Se pintan las telas y se unen los nueve círculos con
pétalos de loto con hilos. Hasta aquí está hecha
solamente la novena parte del cuerpo del dragón
porque éste necesita nueve círculos como el anterior
para tener 18 metros de largo.